Es triste tener que ver que un pequeño de 8 años de edad, intentó suicidarse; colgándose de una viga de la cocina de su casa, porque en su inocencia se da cuenta que su maestra no lo quiere….

Este, es solo uno de los cientos de casos que existen en Ecuador y el mundo, el maltrato estudiantil pareciera haberse dejado atrás, pero la realidad es otra y muy triste.

Para entrar en contexto, este lunes 21 de febrero de 2022, un Tribunal de Garantías Penales de Loja sentenció a cuatro años de prisión y USD 800 de multa a una maestra por el delito de odio contra su alumno de ocho años. Esta sentencia se da después de un largo proceso, ya que la denuncia fue presentada en el año 2018, pero debido a la pandemia el proceso demoró.

Es inconcebible pensar que una persona que está preparada para guiar, acompañar, enseñar y amar; utilice su figura de profesora para denigrar, discriminar y castigar a un pequeño por su condición social. Imaginar este escenario es doloroso, los daños sicológicos causados en el pequeño fueron tan grandes, que a su corta edad intentó acabar con su vida. Su abuela lo encontró antes de que logré consumar el hecho y al preguntarle por qué lo hacía; él dijo que su maestra no lo quería.

Como padres debemos estar pendientes en todo momento del comportamiento de nuestros hijos, no es por capricho que los niños se ponen tristes, dejan de jugar, sienten miedo o angustia al llegar la hora de ir a la escuela. Este debería ser un momento en su vida de disfrute pleno y no de miedo. Hablar con los niños y niñas, un momento antes de acostarse, mientras están en la mesa o al revisar su tarea; hará que identificar el bullying sea más fácil.

También es cierto que debido a la situación sanitaria, las condiciones laborales se han extendido en algunos casos, en otros la preocupación por la falta de empleo genera tensión en los hogares; pero, por favor escuchemos a nuestros niños, crean en su palabra y busquemos juntos la mejor solución.

Un docente se forma para demostrar amor mediante la enseñanza, y precisamente ese es nuestro aporte  a la sociedad, diariamente resaltamos y enseñamos a nuestros estudiantes (Docentes) que la mejor forma de enseñar es con amor, incluyendo a todos sin discriminación, porque solo de esta forma rompemos el ciclo de violencia en las aulas.

Alzamos nuestra voz de protesta, ningún niño, niña o adolescente debe ser maltratado por ningún motivo. Ventajosamente este caso no arrancó la vida a la víctima, pero no sucedió lo mismo con Drayke Hardman, un pequeño de 12 años que apagó su luz debido al bullying.

Su madre escribió en una red social: “Este es el resultado del bullying, mi hermoso hijo estaba dando una batalla de la que ni yo podía salvarlo. Es real, es silencioso y no hay absolutamente nada que puedas hacer como padre para quitar este profundo dolor. No hay señales, solo palabras hirientes de otros que finalmente robaron NUESTRO Drayke de este lugar cruel”.

El bullying si existe, no es como dicen muchos, un juego de niños.

Profes, papitos, rectores, sicólogos, vecinos, compañeros, todos debemos estar atentos para combatir junto a nuestros niños y niñas este acoso. Violencia en las aulas, nunca más.

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