Debemos dejar de creer que los abusos sexuales solo ocurren en familias desestructuradas, porque se trata de un problema social que irrumpe en todo hogar sin importar a la clase social que pertenezca.

Indudablemente, la violencia sexual infantil es un hecho catastrófico para toda persona, y arrasa todo lo hermoso e íntegro de alguien. Es un hecho agresivo y perverso que se maneja sin piedad y sin escrúpulos.

Las secuelas de las víctimas son muy críticas y llega a perjudicar en segunda instancia a las relaciones personales e multipersonales, sin embargo, se debe señalar que la zona más afectada en niños es el área sexual.

Este factor es determinante en el desarrollo físico y mental del niño, pues, si no se trata a tiempo es probable que en una edad adulta presente conductas sexuales compulsivas como la promiscuidad o incluso la prostitución.

Incluso en el nivel cognitivo, el niño o adulto tiene dificultad para relacionarse, generando a la vez, estrés postraumático, y trastornos de identidad.

En este lineamiento, es importante recalcar sobre algunas investigaciones relacionadas con el perfil de los agresores, en los que indican que ellos también fueron víctimas de abuso. Además, expertos aseguraron que las personas violentas tienen un pasado lleno de autoestima baja, depresión, tendencia a las adicciones, poca tolerancia a la frustración y una percepción inadecuada con respecto al niño.

El abuso sexual nos muestra sobre dos realidades en distintas caras, pero con un mismo camino. Es decir; los comportamientos de un niño abusado pueden ser los mismo al del agresor.

Por ello, es tan importante identificar las actitudes y comportamientos a tiempo para ofrecer soluciones prontas, y no esperar que suceda lo peor.

Generalmente, los abusos se cometen con mayor intensidad en niños menores de 8 años, pero esto se llega a detectar mucho después, con mayor frecuencia en la adolescencia, puesto que, en esta etapa la sintomatología es más evidente.

Una encuesta realizada por el escritor Joan Montané corrobora la cifra al concluir que,

“más de la mitad de los abusos, en torno al 58%, se producen entre los tres y los siete años”.

Además, según varias investigaciones de abuso sexual infantil, afirman que la mayoría de las víctimas son niñas, a pesar de que, actualmente es evidente que las cifras puedan ser igual para los niños, en vista de que para el género masculino es más vergonzoso denunciar estos actos, por lo que hay menos casos conocidos.

La Psicoterapia Infantil es una rama de la Psicología que aborda el estudio profundo sobre los distintos comportamientos o problemas psicológicos y el neurodesarrollo de niños y adolescentes.

En este marco, ha desarrollado herramientas útiles para ayudar a esta problemática. Nos enseña a rechazar la idea de pensar que porque son pequeños, pueden olvidar de manera progresiva hasta convertirse en un adulto. Pues, los efectos de estos falsos supuestos cobran fractura en la edad adulta, o sin ir más lejos, en el transcurrir el tiempo en la adolescencia.

El cuadro se agrava cuando no existe un tipo de apoyo profesional que trabaje con este problema.

A continuación, te compartimos técnicas básicas para trabajar con niños o niñas afectadas:

Técnicas básicas para tratar:

  • Psicoterapia Infantil
  • Apoyo Psiquiátrico
  • Intervención terapéutica
  • Intervención interdisciplinaria en sus tres modalidades: individual, grupal y familiar
  • Es fundamental reconocer al niño(a) como un pleno y auténtico ser humano, poseedor de derechos, opiniones y sobre todo sujeto de protección
  • El juego como herramienta de desahogo

Ante todo, es importante sanar de manera oportuna y adecuada una vez que la víctima haya confesado con sinceridad lo que ocurrió.

Existen víctimas resilientes que han creído que pueden olvidar por sí solos estos actos, sin la necesidad de solicitar ayuda, aunque eso no es lo ideal. Lo importante es conocer cada detalle para trabajar y esto también dependerá de la credibilidad y reparación con el apoyo de la Psicoterapia Infantil.

Recuerda que no se trata solo de una reparación psicológica y mental, sino de un proceso legal y social.

Como docentes y padres de familia también tenemos la responsabilidad inmensa de conocer las políticas públicas al respecto para actuar y defender los derechos de nuestros niños.

Si usted sospecha que su hijo o hija ha sido víctima de abuso sexual, lo recomendable es en primer lugar investigar sobre la sintomatología del abuso sexual con la ayuda de un profesional en esta área. También es indispensable mantener una conversación que demuestre una máxima confianza para tratar sobre este tema delicado.

En algunas ocasiones, es posible que el niño o niña abra su corazón y confiese lo que ha sucedido o por lo que está atravesando. Y lo que realmente importará al niño o niña en ese momento de confesión será su reacción.

Entonces, lo recomendable es mantener un ambiente tranquilo, y sobre todo, creer lo que quiere decir.

Asegúrese de hacerlo creer que es un miembro muy valioso para la familia, y que lo único que buscan es que sea feliz.

Por lo demás, en cuanto a las acciones legales, será un rol fundamental de los padres buscar ayuda profesional.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *