Según la Cerlalc, Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe en un informe publicado en el año 2012 menciona que el Ecuador tiene un 43% de población lectora, según este análisis cada ecuatoriano lee medio libro por año. Poco a poco esta cifra se ha ido incrementando, y aunque no se tienen cifras exactas el promedio de lectura de cada ecuatoriano oscila en 3,5 libros al año.

El ejercicio de lectura puede ser un verdadero reto para algunos estudiantes, debido al poco interés que se tiene en ciertos temas y por ende en publicaciones realizadas a través del mismo, es importante recalcar que la lectura de periódicos y revistas también está considerado dentro de las estadísticas generales, pero a pesar de esto las cifras siguen siendo bajas.

Hoy queremos compartir contigo algunos tips que puedes aplicar para que tus estudiantes lean por amor y no por obligación:

1. Permite al estudiante elegir un libro de su preferencia.
Imponer un tema o un género literario para los estudiantes es el peor error que un docente puede cometer para incentivar la lectura, por eso permite que tus estudiantes escojan el libro que deseen leer, sin importar el género literario, lo importante es que miren la lectura como una actividad de disfrute y no como un suplicio o una obligación.
2. Elige un libro cuyo final no sea del agrado de los estudiantes.
Este consejo puede sonar descabellado, pero no lo es. Esta actividad es muy importante ya que puedes solicitar a tus estudiantes que a manera de ejercicio redacten el final de la historia. Así podrán trabajar con múltiples opciones y buscar un final con el que todos terminen satisfechos.
3. Incentive la lectura con estrellas doradas.
Una de las maneras en las que podemos incentivar a los estudiantes a leer en forma cotidiana y rigurosa es a través de incentivos, aunque suene a chantaje no lo es, a todos nos gustan sentir que nuestro trabajo es reconocido y cuando es así lo hacemos con más ánimo.
4. Lee un libro junto a ellos en clase
La mejor forma de enseñar, es predicar con el ejemplo. Toma un tiempo dentro de la hora de clase para compartir con los estudiantes una lectura compartida, puede ser colectiva o individual, lo importante es que el estudiante mire que su docente comparte su gusto por la lectura.
4. Actúa escenas diferentes del libro.
Genera espacios de interacción entre estudiantes, elige una escena al azar de cualquier libro para que en grupos armen una obra de teatro y disfruten de forma distinta la obra que están leyendo.
Sigue estas recomendaciones y verás cómo tus estudiantes van a leer por amor y no por obligación.

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