Todos sabemos que la pandemia ha generado varios escenarios que han afectado todo nuestro entorno a lo largo de todo un año.

También nos percatamos del sufrimiento de nuestro alrededor, y no hay mentira al decir que nos duele ver tantas muertes, tantos despidos intempestivos, tanta delincuencia sin piedad en cada rincón y entre otros hechos catastróficos.

Sin duda, cada uno de nosotros hemos sido testigos directos de las consecuencias del COVID-19, y nos encontramos como en una especie de salón de espera, guardando a nuestros seres queridos en un cubo para que no sean afectados allá afuera, donde las papas queman, en las calles, en los buses, en los centros comerciales. Y en algunos casos, eso ha funcionado de manera efectiva.

Pero, debo recordarles que hay peligros que no tienen cara, ni voz, ni se trata de virus.

Lamentablemente, hay un delincuente escondido en los hogares, que está acabando sin misericordia la integridad de nuestros niños y niñas. Se disfraza de cariño, de amor, de atención, con el fin de conseguir la atención de los más inocentes frente a los malestares que causa la pandemia.

¿Saben a quién me refiero?

Si, a la violencia sexual infantil.

Durante los últimos diez años, todo el sistema educativo mundial se ha encargado de desarrollar diversas estrategias para la inclusión de las nuevas tecnologías para mejorar el proceso de aprendizaje y enseñanza.

Y a la par, también ha evolucionado las diversas formas de delito a través de la tecnología.

El grooming es uno de ellos, y ha alcanzado a llegar a todas las redes sociales.

¿Qué es el grooming?

Según el Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación (INTECO) se define el Grooming como:

“El acoso ejercido por un adulto y se refiere a las acciones realizadas deliberadamente para establecer una relación y un control emocional sobre un niño o una niña con el fin de abusar sexualmente del menor”

La influencia de la tecnología en la educación es cada día más preponderante, por lo que obliga a los niños acceder a sus clases mediante un dispositivo y esto ha generado una dependencia sobre el uso diario de las tecnologías.

De tal modo, nosotros como portadores de la educación y como padres de familia, debemos conocer el funcionamiento efectivo de la tecnología.

No debemos abandonarlos en el manejo de estos recursos que afectan la estabilidad de nuestros infantes.

Por todo lo dicho anteriormente, el abuso sexual infantil también debería considerarse un problema mundial como la pandemia. Sin embargo, es triste ver que no hay un interés total en este tema y se lo deja pasar por alto en los hogares y escuelas y demás lugares como si se tratara de algo normal.

¿Sabías qué el 93 % de las víctimas menores de 18 años conocen a su agresor y los lugares donde se comete este delito? Y esto no ha cambiado aún. Es un dato desconcertante y piensa en que esto llega a pasar hasta en las mejores familias.

El grooming radica en la naturaleza misma de la problemática, es entendida como la nueva modalidad del abuso sexual infantil.

Es nuestro deber reconocer que esto no se trata de un simple problema que acabará en un abrir y cerrar de ojos. Nuestra responsabilidad implica en conocer sobre este fenómeno y sus distintas formas en las que se manifiesta a través de las redes sociales, y sobre todo, no subestimarlo.

¿Cómo reconocemos que hay grooming en nuestros niños o niñas?

Observa y analiza las siguientes características

  • Reserva excesiva para comunicarse con otros.
  • Modificación en su lenguaje corporal ante adultos, observándose en ocasiones la cabeza baja, la falta de contacto ocular, rechazo a estar con adultos.
  • Alteraciones en el rendimiento escolar.
  • Cambios de humor: tristeza, apatía y desmotivación general.
  • Explosiones de ira.
  • Procuran ocultarse o apartarse cuando emplean el móvil.
  • Pueden presentar miedo a salir de casa.

Te compartimos algunos consejos para realizar un buen manejo del internet

  • Como padre de familia y docentes debemos explicar a nuestros pequeños las diferencias entre los amigos que conocen cara a cara y los de Internet.
  • Enseñarles a no encontrarse con nadie que hayan conocido por las redes sociales.
  • Prohibir que compartan datos o fotos comprometedoras con nadie.
  • Se debe reforzar la idea de que el material que circula por Internet es difícil de borrar, y estará allí siempre.
  • Asegúrate de que no use cámara Web con desconocidos. Mostrarse a través de una cámara web es una forma de entregar material a alguien que puede grabarlo y usarlo luego para el chantaje.
  • Los padres deben conocer los sitios que sus hijos visitan y las personas con las que “charlan”. (Conocer su rutina online)
  • Buscar y conocer las políticas de seguridad y privacidad de las redes.
  • Lo que es incorrecto en la vida real lo es también en Internet.
  • Enseñarle que si algo le causa incomodidad debe cerrar la conversación con esa persona, ignorarla o bloquearla enseguida.
  • Identificar las propuestas fuera de lugar que incomodan y bloquearlas.
  • Brinda la máxima confianza para que tu niño o niña te mantenga al tanto de todo lo que sucede en sus redes sociales. (Cerrizuela, 2018)

Abril, es el mes de la prevención del abuso sexual infantil, y estamos seguros que podemos ser parte del cambio. Cualquier usuario de internet puede ser víctima del grooming, categoría perteneciente al abuso sexual infantil, por ello, es importante mantenernos informados de estos delitos para actuar en el tiempo correcto.

 

 

2 respuestas a “Identificando el grooming”

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