Ecodepresión

 

Recordando el 13 de enero en el cual se conmemoro el día mundial de la lucha contra la depresión ahora les contaremos un poco sobre la nueva expresión la Ecodepresión, es la que refleja la ansiedad de mucha gente frente a los problemas ambientales del futuro. Esta es una ansiedad transmitida a los hijos que, en muchos lugares, se levantan con la profunda preocupación de cómo ese día van a contaminar el ambiente, como no usaran plásticos, como no circular en vehículos. Apoyar la sostenibilidad es sano, pero levantarse angustiado a los 7 años ya es algo sin sentido.

Es triste darse cuenta cómo es el mundo en la actualidad, siempre habrá problemas sin duda, y uno muy esencial es la falta del cuidado en el medioambiente, la “huella ecológica” que estamos dejando a las futuras generaciones y que cada humano genera en cada acción, esto va desde el cambio climático hasta la cantidad de plástico lanzada al entorno. Pero es posible mejorar con la suma de acciones individuales, cambio de ideología y de actitudes, mejorar la tecnología y claro las decisiones políticas

Algo muy impresionante es como el impacto ambiental está afectando en los jóvenes; cada vez tienen menos hijos o no quieren tener hijos, por distintas razones, desde la comodidad hasta remordimiento y decepción con la sociedad. “ahora los jóvenes piensan más en el desarrollo personal, desean tener tiempo para vivir, viajar y crecer, los hijos ya no entran como prioridad, consumen mucho tiempo, en el planeta existen muchos niños traer otro es egoísta, me cuestiono a que mundo traeré a alguien y con qué objeto” lo expresó un entrevistado de diario “El Comercio”.

Ya lo decía Sábato en su autobiografía hace un par de décadas: “Los jóvenes ya no quieren tener hijos, ya no se arriesgan a ser padres. No cabe escepticismo mayor”. Sí, hay una grave sensación de que el mundo ha empeorado, cuando es todo lo contrario. Hoy casi todos tenemos acceso a medicamentos, comunicación y alimentos, en definitiva, mejor calidad de vida, como no sucedía hace 100 años, y no existen los niveles de violencia del pasado. Todavía hay demasiada gente atrapada en la pobreza lo que no dignifica al ser humano. Y la desigualdad también se ha tornado un tema de profundo negativismo. Pero es penoso leer esa expresión: “Me cuestiono a qué mundo traeré a alguien y para qué”. La vida en sí misma es lo más grande que tenemos, es triste despreciarla. Más seres humanos creando un mejor entorno de vida es lo más grande a lo que podemos aspirar con optimismo.

Quizás este retroceso sea solo un paso por donde nos conduce la propia presión evolutiva, hasta volver a recuperar la confianza.

Referencias

Paredes, P. L. (04 de enero de 2020). EL UNIVERSO . Obtenido de C