Empezó una madrugada en la que llovía mucho, la ventana sonaba tan fuerte que sentí que pronto el vidrio tocaría mi cara, y entonces, mis miedos se juntaron; la sombra debajo de mi cama, el monstruo del armario y el peor de todos; el hombre de manos largas. Recuerdo que en mi cumpleaños número 5 mi papá, el mejor hombre del mundo para mí, me obsequió a Tito, mi amigo de felpa, desde ese día los dos duermen a mi lado. Mi mamá es mi mejor amiga pero está muy ocupada en su trabajo y casi no la veo, cuando ella se va yo estoy dormido y cuando regresa por más que lucho contra el sueño no alcanzo a esperarla, y es que lo que menos quiero es estar despierto cuando llega él.

En la escuelita era el mejor estudiante de mi salón, mi maestra me felicitaba todo el tiempo, pero, un día la maestra nos pidió que dibujáramos lo que fuere que se identificara con la frase  Y YO A QUE LE TENGO MIEDO,  ella dejó de hablarme, creo que a mi maestra también le asusta lo mismo que a mí. No pude hablar con nadie porque tenía miedo de que no me creyeran, era mi padre, no podía hacerme daño. Muchas, muchas noches lloré junto a Tito mi fiel compañero, no lograba dormir porque siempre estaba con la vista a la manija de mi puerta, y cuando empezaba a girar mi cuerpo temblaba impotente, sin poder hacer más.

Un día junté valor, pasaron 8 años para que mi madre se diera cuenta, es tan silencioso este mal que aunque está frente a nosotros es invisible pero no invencible. No sé cómo sucedió, una noche mientras el hombre de las manos largas empezaba a tocarme, un grito aterrorizado salió de mi alma, fue tan intenso que traspasó las paredes de la casa y despertó a mi madre, ella lo vio con sus propios ojos, no hubo necesidad de decir nada.

Hoy soy educador, día a día hablo con mis estudiantes sobre el peligro que existe en el mundo, les doy mi confianza y, estoy seguro que si necesitan de mí, vendrán a buscarme. Ojalá alguien hubiese podido ayudarme.

Esta es la realidad de muchas víctimas de abuso sexual infantil, vivir con la incertidumbre y el miedo latente, sin poder contárselo a nadie porque al no existir una buena comunicación entre padres e hijos, entre docentes y estudiantes este invasor de la noche seguirá acechando a nuestros indefensos niños.

No dejes que la falta de conocimiento te haga cómplice de uno de los delitos más atroces del mundo. La Formación Continua Avanzada en Prevención, diagnóstico y tratamiento del abuso sexual infantil de Poliestudios, te garantiza la adquisición de técnicas y herramientas para que en tu vida profesional tú seas el superhéroe de nuestros niños.

Con nuestra formación el profesional tendrá la capacidad de:

  • Identificar casos de abuso sexual en menores de edad
  • Validar casos de abuso
  • Identificar a los involucrados
  • Implementar tratamientos para intervenir casos demostrados
  • Intervenir con la familia de la víctima
  • Crear mecanismos de prevención y autocuidado en niños y niñas.

Son 5 módulos que el estudiante deberá desarrollar vía Online, para obtener la certificación otorgada por Poliestudios la misma que está avalada por la Universidad San Francisco de Quito.

El cambio está en nuestras manos el abuso sexual infantil podrá ser invisible pero jamás invencible.

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